jueves, 29 de noviembre de 2012

Los Videojuegos, Una Lectura Familiar


De entre las múltiples alternativas de ocio entre las que reparten su tiempo los niños y niñas de hoy, los videojuegos son una de las que despierta más recelos entre sus padres. La ignorancia sobre sus contenidos además de una cierta desidia en el trato con el ordenador, llevan a muchos padres a dimitir de sus tareas educativas en este ámbito. Este texto pretende ofrecer algunas propuestas a las familias para integrar a los videojuegos en el conjunto de la educación.

Antes de empezar: ¡los videojuegos no son una niñera!
Los videojuegos pueden formar parte del ocio infantil como un elemento enriquecedor siempre que se integren en una oferta amplia y diversa y así deben percibirlo los niños. Usar a los videojuegos como un instrumento para mantenerlos entretenidos durante horas debe entenderse como un defecto de los padres, no de los hijos. Así pues, cuando un niño pasa demasiado tiempo delante de la pantalla, conviene reflexionar sobre si se le han ofrecido y se le ha ayudado a disfrutar del resto de alternativas de ocio que puede tener a su edad.

¿Cuánto tiempo se destinará a jugar?
Explicar a los niños y niñas que el tiempo libre es limitado y que se debe repartir adecuadamente entre las distintas alternativas de ocio es un buen punto de partida para establecer cuánto tiempo podemos dedicar a jugar con el ordenador. Cada familia encontrará la propuesta que se adapta más a sus necesidades: ¿Sólo los fines de semana? ¿Cuando se han terminado los deberes? ¿Nunca más tarde de las nueve de la noche? Hablarlo con los hijos y establecer un compromiso por su parte forma parte también de su educación.

¿Cuáles son los juegos más adecuados?
En muchos hogares los videojuegos entran por primera vez por la vía del préstamo o la piratería entre compañeros de escuela. De esta forma los padres quedan al margen de la elección del juego y suelen encontrar a sus hijos jugando con contenidos poco apropiados para su edad.
La elección de lo más adecuado para los hijos es una tarea fundamental de los padres, más aun en el caso de los videojuegos. Informarse es esencial. La escuela, la biblioteca o la experiencia de otros padres pueden ser buenas fuentes de información. Además, los editores de videojuegos disponen de sitios web con abundante información sobre los títulos. Y finalmente, en los puntos de venta, leer con atención las indicaciones de las cajas sobre la edad recomendada y la naturaleza de su contenido ayuda a afinar la elección.
Hacer participar a los niños y niñas en este proceso de recogida y selección de información para elegir el juego más adecuado resultará sin duda motivador y educativo.

Ya tenemos el juego, y ahora... ¿cómo jugamos?
Dependerá de la edad de los jugadores y jugadoras.
En general, hasta los tres años un niño no es capaz de interaccionar con un ordenador de forma independiente. Esto no quiere decir que no pueda disfrutar, desde el regazo del padre o la madre, de ver como juegan los demás; más aún si se le explica el juego como si de un cuento se tratara.
De los tres a los seis años lo más adecuado es que los niños jueguen siempre acompañados por sus padres. Ellos toman ya el control del ratón y exploran las posibilidades del juego. Los padres pueden intervenir facilitando el juego pero sin tratar de dirigirles excesivamente.
A partir de los siete años, los niños juegan solos y su experiencia interactiva frecuentemente supera a la de sus padres. Conviene cederles el control e implicarse en el proceso invitándoles, después de jugar, a explicar sus progresos en el juego, sus expectativas, etc.
A partir de los diez años, el uso de Internet domina sus intereses. Los chats en el caso de las chicas y los juegos en línea en los chicos pueden llegar a consumir mucho tiempo, entrar en cómo tratarlo excede esta reflexión.

¿Y después del juego, qué?
La mayoría de los títulos para niños y niñas de 3 a 6 años acostumbran a incluir actividades manuales para hacer con los materiales del juego. Es recomendable aprovechar estas propuestas y usarlas como excusa para comentar el juego con ellos.
Los juegos a partir de 7 años suelen tener propuestas argumentales con formas de narrar propias del lenguaje de la interactividad que se alejan mucho del lenguaje literario y audiovisual. La fórmula del comentario de texto adaptada al nuevo medio puede ser una propuesta interesante: llevar un diario de lo que conocemos del argumento, las pistas conseguidas, o el papel de los personajes puede ser un buen ejercicio de comprensión lectora de los nuevos medios.

¿Cuándo se termina un juego?
En una sociedad que se queja de la falta de cultura del esfuerzo, contrasta ver la dedicación que los niños están dispuestos a invertir para acabar un juego. En este sentido es interesante aprovechar todas las posibilidades interactivas que ofrece un título antes de darlo por terminado. Si el juego tiene un final y no es un conjunto de actividades agregadas, conviene estimularlos a completar toda la propuesta: si ofrece distintos niveles de dificultad, puede ser interesante completar el juego en más de uno antes de cambiar. Si ofrece maneras distintas de jugar, ¡vale la pena aprovecharlas!

¿Cómo elegir el siguiente juego?
Todo juego nuevo representa al jugador o la jugadora y a sus padres un esfuerzo para entender su dinámica interactiva. Ello suele provocar que en el momento de elegir otro título se opte por repetir con un juego de una colección ya conocida.
Es recomendable variar entre colecciones y propuestas editoriales distintas para enriquecerse con nuevas aportaciones. No se trata de no repetir entre títulos de una misma colección, si no de no sólo quedarse con aquellos.
Como en toda lectura, acabar leyendo sólo los autores que se conocen puede resultar empobrecedor; también cada videojuego nos propone un tipo de lectura distinta muy condicionada por el planteamiento interactivo de su autor. Más allá del aprendizaje específico que un juego pueda proponer, cuanto más ha cambiado un niño de planteamiento interactivo en los juegos que ha jugado, más preparado estará para asimilar los programas informáticos que deberá usar cuando se convierta en un adulto, y más dispuesto a asumir los cambios y las innovaciones tecnológicas que sin duda deberá asumir a lo largo de su vida.

Toni Matas
Ed. Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil, FGSR

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