jueves, 6 de marzo de 2014

10 Claves para Fomentar el Estudio


Muchas familias nos pregutamos cómo inculcar en nuestro hijos e hijas sus hijos el hábito del estudio y del esfuerzo que son las claves para alcanzar una formación plena. Muchos profesionales coinciden en que la única regla es el incentivo y la motivación, y que a partir de ella se puede crear un decálogo muy útil para que nuestros menores afronten la ardua tarea de formarse con entusiasmo y seguridad.

1. El espacio de trabajo. Este espacio debe ser siempre el mismo, no importa si es la mesa de la cocina o su escritorio en la habitación, durante el tiempo de estudio es “su” lugar. Debemos tener en cuenta que antes de sentarse a estudiar cuente con todos los materiales necesarios a mano, que sea cómodo y que tenga el tamaño suficiente como para desplegar todos los útiles escolares que vaya a utilizar. Importante: durante el período de estudio, las radios, ordenadores, televisores y vídeo consolas deben estar apagadas.

2. Disposición y seguimiento. Quizás debido al ritmo de vida que llevan muchos padres este sea el punto más difícil. Muchas veces los horarios de los adultos no coinciden con el de sus hijos. Un truco que pueden seguir los que no están a las horas en que los niños hacen las tareas, es tomarse quince minutos para llamarlos por teléfono y preguntarles qué tal les ha ido el día, recordarles que deben hacer las tareas y acordar con ellos en que las revisarán y despejarán las dudas que haya en cuanto regresen a casa.

3. Conocer las limitaciones de los hij@s. No todos los niños y niñas son iguales, algunos tienen la suerte de que con solo asistir a clase pueden perfectamente aprobar y además con nota, y otros, sin embargo, necesitan esforzase para llegar al aprobado, es importante conocer las limitaciones de los pequeños y estimularlos para superarse.

4. Refuerzo positivo. No sirve de nada premiarlos en función de las notas. Se debe tener en cuenta el esfuerzo realizado y el premio o el tirón de orejas tiene que ser en función de ese esfuerzo. Una de las premisas más importantes es que estas recompensas sean diferentes, no siempre de carácter material y por supuesto, de ninguna forma “automática”, porque si no, al final carecerán de ningún valor.
5. Interesarse por los temas de estudio. Está demostrado que los pequeños responden positivamente al interés de los padres por los temas de estudio, a ellos no les ayuda que solo nos preocupen sus resultados académicos y seguro que estos mejoran cuando los padres forman parte activa en la educación.

6. Fomentar la lectura. El interés por la lectura no es algo que se genere espontáneamente, el entorno de los pequeños tiene mucho que ver, para poder inculcar el gusto por la lectura es importante que los niños convivan en un clima de respeto y amor por los libros, pero además, es vital que cuenten con temas y niveles accesibles. De nada vale insistir con libros de divulgación científica a niños que adoran las historias de fantasmas o viceversa.

7. Estado físico y emocional. Esta es una de las causas más determinantes en el rendimiento escolar, por eso los padres deben estar atentos a estos factores. Muchas veces los padres, con la mejor intención, llenan a los niños de actividades que pueden repercutir negativamente en su estado físico. Las actividades extra escolares están muy bien, pero no hay que olvidar que para rendir hay que descansar, y que el juego es parte del descanso.

8. La regla de oro. La capacidad intelectual no lo es todo. Se tiende a pensar que si alguien es inteligente con eso es suficiente, pero está comprobado que jamás puede suplir la constancia y el esfuerzo que requiere todo proceso de aprendizaje, lo principal es inculcar en los pequeños la cultura del esfuerzo con el que seguro tendrán buenos resultados.

9. Aprender es divertido. Este es otro punto que requiere de un esfuerzo extra por parte de los padres. No hay duda de que el juego es lo que más motiva a los jovencitos de la casa, pero ¿quién ha dicho que no se puede aprender jugando? Quizás quitar tiempo al estudio formal para cambiarlo por juegos didácticos puede ser una gran fórmula para aquellas materias que les gustan menos, y una vez le empiezan a pillar el gustillo, decirles: “¿ves que aprender es divertido?”. Agudiza el ingenio.

10. Favorecer la autonomía. Aprender es un proceso tanto para hijos e hijas, como para padres y madres. No hay duda que en los primeros años escolares hay que estar más pendientes de las tareas y exámenes, pero también hay que saber retirarse a tiempo y esperar a que sean los niños -que ya se están convirtiendo en adolescentes- los que nos pidan algo de ayuda.  Esto no quiere decir que nos despreocupemos (ni mucho menos) sino que pasemos a un segundo plano, si les inculcamos la cultura del estudio, a medida que crezcan aplicarán ellos solitos los métodos que les hemos enseñado.

Visto en Apréndelo

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Esperamos que este blog sirva para consolidar la AMPA como espacio de encuentro entre las familias, así como para intercambiar información, experiencias, preocupaciones y expectativas respecto a la educación de nuestros hijos e hijas.